(2º eco de la marisma
dedicado a aquellos pajarillos
poco amigos de las jaulas,
especialmente las de oro)
Gran palabra que suena
a exotérica promesa
mientras cruza la marisma
un verde anhelo de menta:
son los pinos que se asoman
por la húmeda vereda.
Pinta, Niña, Santa Maria, -Adióoooooooos!
Carabelas de ilusión,
vuestro timón va dejando
estelas de letra muerta
por los mares doctrinales.
Mi sombra os va saludando
amarrada a la escollera,
con un pañuelito blanco
para enjugarse las penas.
