jueves, 27 de octubre de 2011

La pregunta

Y me encontré la casa hecha
La sangre bullendo con sus treinta y siete grados
Telefonía sin hilos y un par de ventanas
A las que asomarme de vez en cuando

Y nebulosas danzando vertiginosamente
Sobre nuestras vidas
Tan necesitadas del cobalto
Que sus cenizas mimosamente nos brindan

Y en su pasar ultravioleta
No hacen sino repetirla
Y en mi mirar que sólo es azul
No hallo sino torpeza y desperdicio

Porque mis manos cuando surco la tierra
O se extravían jugando a enredarse contigo
Qué otra cosa son sino pregoneros
De la verdad más alta que los habita
Y que nos arroja mendigando de puerta en puerta

Unos se adelantaron y ya cesaron
Otros aún duermen colgados sus nidos
En las tiernas ramas primeras
Pero y nosotros

Nosotros creados para ella sólo
Soñando siempre ese beso
Abismal que nos reúna
Más allá de donde fuimos otra cosa

¿Acaso nos detendremos conformes
Con baratijas brillantes de poco peso?
¿O derribados gastados los ojos de mirar sin ver
Que sólo es ella paciente que nos contempla?

sábado, 22 de octubre de 2011

Palabras mayores

En la alegría cristalina del agua,
me llega el murmulo que brota sin tiempo.

En el rítmico latido que el pecho encierra,
retumba su nombre, su canto constante.

En la lumbre de la llama,
en la noche callada.

En todo.

Todo es nada.

Pero con una palabra.
Otra vez.

Corcéles indómitos, jadeantes.
Lanzados al combate al despuntar la mañana.
Arrancando chispas de fuego.
Levantando polvareda.

Con una palabra.      (Suya)

lunes, 10 de octubre de 2011

La verdad del asunto

El caminante se sentó junto a ellos y permaneció en silencio alrededor de la fogata.

Anciano, tenga a bien dirigirnos algunas palabras que alimenten nuestros corazones y nos sirvan de guía para que así seamos de los que obren rectamente.- Se atrevió el más avezado de ellos.

La verdad del asunto
es que tuve muchos hijos,
y a todos maté con mis manos.
Gozoso en algunos casos,
y en otros apesadumbrado.
Y sin embargo secreta
es la verdad del asunto.

Dicho esto, todos guardaron silencio ya que nadie se atrevió a continuar.

sábado, 8 de octubre de 2011

Pescaíto frito

Llevaba el mar en los ojos,
y no se rendía fácilmente.

¿Qué pasó luego Ernesto?

(... Si es posible aparta de mí ese cáliz.)

jueves, 6 de octubre de 2011

Cartas a Telémaco

La noche se me echa encima.
No me olvidé.
Fue sólo que no encontraba.
O no sabía.

Y mis manos vacías.
Perdónalas algún día.

sábado, 1 de octubre de 2011

El cangrejo violinista. (conclusión)

La mañana se despertó junto a su apetito.  Luego la “troupe” propuso como de pasada, cruzar el río y visitar el otro lado.  Había un pequeño transbordador habilitado al efecto que por un módico precio, y luego de unos diez minutos de agradable navegación, conducía hasta un subvencionado embarcadero de acceso al paraje natural.  La lengua de marisma lucía al suave viento milagrosamente bien conservada lo cual enmarcaba notablemente el evento.  Lentamente, entre fotos y bromas consabidas la procesión fue desfilando cada uno un poco a su aire, aunque las caras de los más pequeños eran sin duda las más expresivas.  Se dejó penetrar por la alegría asumiendo que ese era el verdadero reto, la vida con sus mareas. Luego el abrazo infinito, con la ropa puesta (no llevaba traje alguno de baño…)