viernes, 16 de diciembre de 2016

Andrómaca mía

La blanca paloma no estaba,
sólo la noche y el agua.

-Rafael- yo por las calles
como un ángel sin sus alas,
iba bebiendo en los charcos
la amargura de mi alma.

Un gran ojo de colores
con mil estambres de plata,
como grilletes de acero
que el pecho me devoraran

Ay!
El nombre del pecho:
Más te duele a ti, yo lo sé Andrómaca mía:

que yo solo por las calles
como un ángel sin sus alas.
Sólo la noche y el agua

y la paloma no estaba.

martes, 18 de octubre de 2016

Amanecer en Sevilla

Las bases de datos me aguardan:
Los bits ansían mi carne
Como yo ansío la tuya.

Dame treinta minutos más para cruzar el mundo entero.
Y que se desate el torbellino.

Pero el puente resiste:
Siempre en su ingravidez,
nocturno aún, sonámbulo.
Se diría trasparente al fluir.
Como mi ventana,
abierta también a la noche,
a lo más grande.

¿Cómo me he arrastrado hasta aquí?
¿Es que tú me trajiste, di?
Entonces,
¿Qué verdad hay ahí, en ese istmo?
Es acaso como este otro que me aguarda,
atronando tras un simple click.

¿Soy así yo como tú?
Poniendo en marcha las manadas,
los frenéticos spines,
líneas y líneas de código
que parece que no acaban nunca.

Luego el consuelo bajo los rojos y verdes.
Reflectante su verdad,
plantada su sonrisa en mitad de la calle:

Amanece

PROGRESA ADECUADAMENTE

Hoy no tengo que ocultarme.
El peso se me ha caído como un jarrón que se resbala.

Respiro entre las calles, uno entre tantos.
Y todo está en su sitio.

Hoy no temo al pronombre,
y lo fío todo a la gran asa.

Dejadme así,

sólo vuelto hacia arriba.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La cadena

Qué bien se aprendían las tablas
Pintadas de soniquete infantil
Y aceptar lo que decían
Y sonreír

¿Y cómo asirse ahora al cadáver maloliente?
Alimentarse de plásticos y envoltorios
O ir contento por las calles sólo con cáscaras
Que a nada atan

Aguarda Andrómeda en lo tuyo
No ves los trenes que pasan a cada minuto
Entre el estruendoso oleaje te gritan
Aguarda

Los eslabones perdidos que nadie sabe lo saben
Los eslabones perdidos que nadie sabe lo callan

Pero yo conozco hombres como islas
En la distancia hermanados
Naufragando cada día un poco
Anhelantes

Y cuando llegue ese momento Andrómeda
Si se presenta en la ladera del monte
Como hacía antaño

¿Te asirás a ese fuego llameante
Que todo mata?

lunes, 5 de septiembre de 2016

EL MUNDO HABITADO



Nada se había perdido.
Allí estaban las madejas de lana verde,
las páginas amarilleando
con el tacto jabonoso de lo que amamos.

Y yo habitaba aquello
como aquello me habitaba

Sin tregua