“ En Mí todas las cosas están ensartadas como una hilera de perlas en un hilo. (Bhágavad-Gitâ, VII, 7) ”
A bocanadas he bajado
Y ahora no recuerdo
Espero una palabra
Tuya y mía.
A Barlovento me llama
Tu poderoso viento
Ver pasar suaves los accidentes
Y el velamen desplegado
A buscar, pero no la filigrana
En ella pongo vanas esperanzas
Que luego nada
El engaño que al sol se deshilacha
A bucear, adentro, y aún más
Abandonadas las perlas ya sin valor alguno
Las decisiones, que tanto fatigan
Cuando al timón aferrados
A blancas alas supero
Si me refugio
Donde no hay escapatoria
Y siguiendo el cordel ¡he aquí un muchacho!
A buenos puertos
Tu nombre me sabe llevar
Quedarse en ninguno
La cortesía debida
A belleza opones justamente
Colosales brazos sutiles
Templando metales
Que aún resuenan al golpe preciso
A brisa fresca el hálito ascendente
Recuerda y nudos va desatando
Que otros lloraren
En la umbría penosa del exilio