Las bases de datos me aguardan:
Los bits ansían mi carne
Como yo ansío la tuya.
Dame treinta minutos más para cruzar el
mundo entero.
Y que se desate el torbellino.
Pero el puente resiste:
Siempre en su ingravidez,
nocturno aún, sonámbulo.
Se diría trasparente al fluir.
Como mi ventana,
abierta también a la noche,
a lo más grande.
¿Cómo me he arrastrado hasta aquí?
¿Es que tú me trajiste, di?
Entonces,
¿Qué verdad hay ahí, en ese istmo?
Es acaso como este otro que me aguarda,
atronando tras un simple click.
¿Soy así yo como tú?
Poniendo en marcha las manadas,
los frenéticos spines,
líneas y líneas de código
que parece que no acaban nunca.
Luego el consuelo bajo los rojos y verdes.
Reflectante su verdad,
plantada su sonrisa en mitad de la calle: