Cada mañana la prensa goteaba
una fina llovizna ácida de insultos.
Desinformados,
unos contra otros,
confundidos.
Íntimamente, infinitesimalmente.
De tal suerte que nadie ya recordaba.
Era el progreso que a duras penas se abría paso,
trayendo el cálido fluir a quien más lo necesitaba.
Como una locomotora en las llanuras occidentales.
- C´est la Révolution!:
Era el grito que asíncronamente entonaban
a muchas revoluciones por minuto!
Y a su paso, los bosques, los nativos …
La entropía siempre creciendo.
Y en cada vuelta, las posibilidades nebulosas
se afianzaban del lado de lo más probable,
de lo mediocre.
una fina llovizna ácida de insultos.
Desinformados,
unos contra otros,
confundidos.
Íntimamente, infinitesimalmente.
De tal suerte que nadie ya recordaba.
trayendo el cálido fluir a quien más lo necesitaba.
Como una locomotora en las llanuras occidentales.
- C´est la Révolution!:
a muchas revoluciones por minuto!
Y a su paso, los bosques, los nativos …
La entropía siempre creciendo.
se afianzaban del lado de lo más probable,
de lo mediocre.