sábado, 25 de septiembre de 2010

El Punto.

El punto...

El punto de partida claro, no podía ser de otra manera, no es otro que esto que me rodea, que te rodea, que nos rodea.  Esto que nos hace reir y/o llorar.  Esta urgencia que me impulsa a moverme aunque no quiera, esta flor que grita ante mis ciegas pupilas - Tonto, tonto, retonto! -.

No es otro que esa mirada al salir de casa o ese dolor ante las preguntas omnipresentes.  Esa incorregible manía de ordenar la casa, casi tan estúpida como una mañana de clásica, té recién hecho y un poco de lluvia tras la ventana.