miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cóctel

Algunos quemaron su tiempo
entre libros cenizientos, relatos exóticos
sobre el sabor del agua,
sobre el color del agua.
Su punto de ebullición
y otras lindezas termodinámicas.

Otros, los más pragmáticos
corrían a las ferreterías de siempre,
a los todo-a-cien, surtidísimos,
ávidos sobre sus anaqueles.
Cálices y copas,
cristales miles,
formas.

Jamás probaron una sóla gota.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La muerte de un dios menor

Todos agradecieron la brevedad del oficiante.
Los capiteles augustos abundantes de nidos que ahora ya no.
Púrpura ajada en lo más hondo,
pero señorial hasta el último momento.

El resto del panteón expectante.
El reparto de túnicas.
En los portales, algún devoto aún lloroso.

Y fue niña
y amó.

Y fue amada.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Idas y venidas (En construcción)

Apresúrate burbujeó un cazuelo bullente.
Luego el sabor terroso, una última ojeada, todo en silencio.
Y al bajar las escaleras acompañado por los desperdicios del día anterior
un rumor de lilas rutilantes alegraron sus primeros minutos.

Apresúrate crujió la tapa del moderno contenedor inoxidable.
Los granados lloraban lentamente granadas abiertas que observaba
un enjuto mancebo de farmacia impasible ante un público ávido de placebos.
Muchacho, ayúdame!.  Sólo cruzar al otro lado.

Ineluctablemente bajaba el automóvil calles de sobra conocidas.
Encanto de tiempos pasados, encanto de lo decadente.
La trampa del alma.  Los del geriátrico puntuales en sus recogidas.
Al pasar el puente siempre la flecha verdosa hacia su destino ineluctable.

Las casas más remolonas comenzaban a despertar también, enredadas
entre los aromas 100% arábigos y la voluptuosidad del sopor matinal.
Todo aún caliente.  La sangre, vida en ello.  Fluir termodinámico de fluidos corporales
que nos dejan, sonrientes, aliviados.

Las oscilaciones del campo electromagnético amenizaban el trayecto
sintetizadas en titulares que el Sr. Herrera despachaba alegremente
con la sensación de que aquello lo arreglaba él en un pis-pas.
¿Usted qué opina doctor?:  (Sedación completa del paciente.)

Efectivamente, morían los de siempre.
Los cuerpecitos olvidados flotaban en el aire.  Lo que piden los mercados.
Unos pensamientos nacieron muertos en busca de respuesta
mientras el auto se detenía.  Maternal aparcamiento.

El teléfono palpitaba, en una caricatura cuando menos sospechosa.
Lo quiero para ayer!... (sin saber muy bien lo que se quiere y otras lindezas)
El frenesí de los electrones saturaba la bandeja de entrada. Cuidado con la puerta!.
Efímeros formularios se rellenaban supervisados por hoscos rostros que lo querían para ayer.

Las hileras avanzan caóticas y juveniles, las madres en sus cuchicheos distraídas.
Sólo esperar paciente unos minutos. Enseguida se llega.
¿Merecido sustento?:  En cualquier caso delicioso todo. Amor en ello.  Amor en las salsas.
Gratitud.  Es justo y necesario.

Alargada, su figura clamaba por aquello que más necesitaba,
luego se adelgazaba hasta no ser más que un punto olvidado de sí mismo.
¿No era aquello el más grande de los combates, el más ignorado?
Proseguía la tarde como si nada, mientras otros teorizaban con lustrosas citas sobre la transubstanciación de los galgos en podencos.

17:55 Colúmbidos, género "columba" zigzageaban las humedades del muro oeste.
Notas simbólicas se superponían al rugir fabril de una tarde poignardée a las 17:55 prés le jet d´eau.
Los pasos húmedo-cansados del Sr. González ascendían las 17:55 fastidiados por excrementos de palomas.
Zigzageantes dedos enviaban-recibían palomas electrónicas circunvalando las 17:55 bajo el rugir de pasos.

Pero todo podía y, ¿debía olvidarse? (Sirenas expendedoras justo al doblar la esquina.)
Sus pociones sutilísimas, los reclamos inalcanzables, tan carminados,
y su característico femenino "savoir faire" en general,  lo facilitaban grandemente.
Exquisitas manzanas agridulces al módico precio de 40.99Eur (30 ml.)

La vieja historia del viejo engaño tan actual sin embargo.
Nadie escucha. Dos oídos y una boca. Fisiología de la discusión.
La locura de los extremos tomando las calles.  Elías viene! (de Rumanía)
Y los niños de la calle (pelotazo?).  Mofa en sus ojos.

Señoras y caballeros permitan que me disculpe, la condición humana: qué se le va a hacer. (un poco de agua, y listo)
El ojo incendiado que se nos escapa, y la congoja por el mañana (che será, será ...)
atraían el bullicio hacia las terrazas tintineantes junto al agua.  (Una playa improvisada con sus sombrillas.)
Ella lo rescataría una vez más como cada Viernes. Apresúrate.

Bandejas lipiespumosas pasarían raudas junto a los semanales ágapes,
donde jocosas expresiones las saludarían en su breve pasar burbugrasiento.
Invitación a lo irrelevante.  Sueño dentro de un sueño.
Sólo algún cristal que estalla o el llanto de algún diablillo. (Inconformista.)

Pero ellos saben lo que hacer en estos casos.
Lo recuerdan y hete ahí todo más claro, a fuerza de repetirlo.
Y todo cae, como la escoria cae.
Nada hay más doloroso.

Papáaaaaaaaaaaa....... aaaaaagua! (Aterrizaje forzoso)
No te preocupes venga, a dormir, que es muy tarde. Una pesadilla sólo.
Me quedo un ratito.
Ángel de la guarda dulce compañía ...