sábado, 19 de noviembre de 2011

El ogro



¿De qué estamos hechos, de qué?
¿Qué es esta joya que llevamos
como olvidada y echada al barro,
y cómo es éste sobreponernos?
Es todo camino sobre la cuerda o acaso,
entre la ventisca haya un remanso,
apartado de la farándula,
unos minutos sólo, entre función y función…

Yo no lo sé, hermano,
yo no lo sé.

¿Y es eso cobardía amigo mío,
tú, el amante solitario de “Lo Abierto”, o qué?
¿Qué hiciste que te elevaba sobre nosotros,
rescatando las palabras,
libre, uno con ellas,
casi como si pudieras caminar también sobre el agua?
¿O es que un Ángel te había encomendado una misión?
¿Eran tus cumbres de tinta, tan distintas a lo de afuera,
que no pudieran resolverse en un abrazo definitivo?
Tampoco lo sé.

Es sólo que a veces soy la bandada.
Y me relevo con mis hermanos,
que me levantan, unos metros más,
un poco más,
cuando el frío aprieta la cordada.

Porque nunca sabremos si nuestra moneda
brincará segura en las manos de Claudio,
o si dormirá cansada algún invierno
suspendida en las de Esteban,
o rozando leves las del bravo Antonio,
que se quedó para siempre tan cerca.

Yo os miro a unos y a otros,
truncados en lo mejor, soñadores todos
de la cara norte,
y os pregunto por aquello que nos alcanza.

¿Y quién fue más?
¿Quién quiso más?
Pronto, pronto,
ya pronto nos llega.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Es sólo un momento

El olor de siempre
Que se le queda a uno todo el día pegado
Y no importa lo bien que se afile
Siempre un poco más
Porque yo sé que no eras tú quien tiraba
Cuando tirabas
Pero ¿qué hay de mi alma temblando
Con esta hoja de hielo
En la mano helada?
¿Sabrá quitarse de en medio a su tiempo?
Oh alma mía aprende pronto
Aprende pronto la canción escarlata
Que se escapa a chorros
Como este suave hermano
¿No ves qué noble va?
Pero a ti también
Ya te rodean por todas partes
Y aún no te veo entregada