sábado, 1 de octubre de 2011

El cangrejo violinista. (conclusión)

La mañana se despertó junto a su apetito.  Luego la “troupe” propuso como de pasada, cruzar el río y visitar el otro lado.  Había un pequeño transbordador habilitado al efecto que por un módico precio, y luego de unos diez minutos de agradable navegación, conducía hasta un subvencionado embarcadero de acceso al paraje natural.  La lengua de marisma lucía al suave viento milagrosamente bien conservada lo cual enmarcaba notablemente el evento.  Lentamente, entre fotos y bromas consabidas la procesión fue desfilando cada uno un poco a su aire, aunque las caras de los más pequeños eran sin duda las más expresivas.  Se dejó penetrar por la alegría asumiendo que ese era el verdadero reto, la vida con sus mareas. Luego el abrazo infinito, con la ropa puesta (no llevaba traje alguno de baño…)

No hay comentarios:

Publicar un comentario