El caminante se sentó junto a ellos y permaneció en silencio alrededor de la fogata.
Anciano, tenga a bien dirigirnos algunas palabras que alimenten nuestros corazones y nos sirvan de guía para que así seamos de los que obren rectamente.- Se atrevió el más avezado de ellos.
La verdad del asunto
es que tuve muchos hijos,
y a todos maté con mis manos.
Gozoso en algunos casos,
y en otros apesadumbrado.
Y sin embargo secreta
es la verdad del asunto.
Dicho esto, todos guardaron silencio ya que nadie se atrevió a continuar.
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