sábado, 5 de marzo de 2011

Paco y la gran ola

Refugiado en algún rincón del Yucatán más primigenio, al maestro le encantaba flotar y ser indolente consigo mismo en el mejor sentido de la palabra.  Era el hijo del instante para los pocos que podían percibirlo, y aunque tocaba pasmósamente acorde tras acorde de la manera más virtuosa, en realidad la impresión que daba es que ya nunca se bajaba de su gran ola.

1 comentario:

  1. me gusta lo mucho que dice en pocas palabras.
    Te invito a mi blog:entelineasclaras .Será un placer recibir opiniones de alguien que escribe como tu.

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