Bajaba presuroso y alegre
Siendo lo que era.
Daba la vida extrayéndola a chorros de lo hondo,
De la tierra.
Con las manos capaces,
Siempre tendidas, como velas.
Por donde la sangre soplaba intensa.
Y aunque no pueda nadie detener,
Estás más ya siempre.
Pero como un sol, detenido ahora en lo alto,
Envuelto en la nube del recuerdo.
Y aunque no pueda nadie comprender,
Estás más ya siempre.
En el pasar eterno que no pasa
No hay comentarios:
Publicar un comentario