Qué hermosura en sus notas, subiendo y bajando.
A fe mía que me nubla y me lleva lejos.
Soy entonces como un expatriado.
Un miserable.
Alguien que sufre porque no entiende.
Si el sonido cesa.
Aunque mañana.
El viento caprichoso soplará.
Allá donde quiera.
Y nunca fue olvidadizo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario