Vienes otra vez, ahora con otro vestido.
Y yo quisiera quedarme un momento más.
Pero tú vienes otra vez y me zarandeas.
Apenas el tiempo de coger un poco de aire.
Norte, luego Sur, luego… quién sabe.
La vista se nubla y los brazos pesan.
La espuma y la brisa siempre sonrientes, como si nada.
Rolando sin descanso siempre uno a través de tantos.
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