¿Qué fue primero, la gallina o el huevo?
Se detuvo un momento mientras los amplificadores operacionales realimentaban la señal con ese mimo especial que sólo el silicio, con sus impurezas sabiamente dispuestas, es capaz de entregar a la salida antes de saturarse. Entonces lo percibió claramente: "Dat gratiam pro gratia"
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