Los surcos se abren nocturnos
la tierra hinchada como el vientre de una parturienta
y unas manos brotantes que reclaman lo suyo
algunos dedos les faltan de tanto que les fue forzado
acelerados los plazos
alimentadas con lo negro
que ahora se nos cae encima.
No te buscan para dar como antaño
pero te buscan
Mírala pasar, es la "Revolución Verde":
Su verdor ahora
es el verdor de la muerte
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